El deporte en su justa medida

El deporte en su justa medida

Hay una moda extendida que aboga por realizar deporte y ejercicio, sea del tipo que sea, para beneficiarnos de las ventajas que conlleva y sentirnos mucho más saludables, tanto interior como exteriormente. Todo eso está genial, pero es que esta moda del “deporte por el deporte” también puede traer consecuencias, porque los excesos nunca han sido buenos.

Pensad en el running, un deporte que nos aporta resistencia, fuerza muscular, ejercicio aeróbico y otros beneficios para el organismo como ampliación de la capacidad pulmonar. Ahora bien, ¿es beneficioso en todos los casos? Pues depende. Las personas que tienen problemas en las articulaciones pueden sufrir un desgaste acelerado por culpa de practicar este deporte, sobre todo en las rodillas, lo que puede acarrear serios problemas en la rótula. Ocurre algo similar con el tenis, un deporte donde los giros bruscos de dirección pueden destrozar las rodillas y los tobillos. El deporte de fuerza, a la larga, puede dar problemas en músculos, etc. Probablemente el deporte que menos riesgo conlleva es la natación, al menos a nivel muscular y de ejercicio.

Lo que quiero decir con todo esto no es que el deporte sea malo, al contrario, es muy bueno para nosotros, pero siempre en cierta medida y habiendo consultado las posibilidades que tenemos con un especialista.

Antes de la jubilación, estaba cansado de ver llegar a la consulta a personas con ciertos problemas de espalda por culpa de ser demasiado extremistas con el deporte: gente que empieza de golpe pensando que son los mejores, personas que dedican demasiadas horas a su cuerpo y esto les trae consecuencias, etc. Y lo que más me preocupa es que cada vez son más lo que tienen estos problemas en su juventud.

Hay que poner soluciones

Desde que me jubilé suelo recomendar la Clínica Óscar Díaz tanto para el tema de la osteopatía como para la quiropráctica, porque son dos disciplinas que pueden ayudar a todas esas personas que sufren los problemas  que puede llegar a ocasionar la práctica desmesurada o sin conocimiento de ciertos deportes. como desgarros musculares y desgaste de articulaciones, entre otros.

Hace un par de años hubo un boom exagerado de pacientes en clínicas de fisioterapia y quiropráctica en mi área de trabajo a raíz de la remodelación y modernización de un club deportivo bastante famoso que hay en el barrio. Niberma, una empresa especializada en soluciones deportivas, fabricó e instaló en dicho club deportivo dos pistas de tenis, cuatro de pádel e incluso rehabilitó la pista de atletismo. La verdad es que el trabajo fue muy bueno y el club deportivo invirtió un buen presupuesto publicitando sus nuevas instalaciones. Hasta ahí todo correcto, lo que no fue tan correcta es la reacción de la gente.

Muchísimas personas empezaron a acudir al club, pero algunas sin práctica previa ni entrenamiento, incluso a veces sin conocimientos, y acabaron con lesiones musculares bastante serias en ciertos casos.

En otra ocasión, un chaval de unos 17 años, reconoció abiertamente que había querido dar más de sí de lo que podía en un levantamiento de pesas. Ya sabemos que a esas edades todos queremos hacernos los fuertes. Y eso le provocó un problema de espalda que le obligó a ser intervenido de urgencia para no perder la capacidad de movimiento en sus piernas. En otras palabras, un mal movimiento de fuerza excesiva le provocó tal daño en la columna vertebral que casi acaba en silla de ruedas, con 17 años, y por hacerse el “chulito”.

El deporte es maravilloso y todos deberíamos practicarlo, pero nunca, jamás, los excesos fueron buenos, lo que significa que en el equilibrio de descanso y ejercicio está la clave del éxito y que tan malo es pasarse por exceso como por defecto.