Es momento de que disfrutéis de vuestras relaciones sexuales

Es momento de que disfrutéis de vuestras relaciones sexuales

Cuando las personas mayores aseguramos decir que la sociedad ha cambiado radicalmente en los últimos tiempos, quien nos escucha suele atribuir esos pensamientos a la aparición de un sinfín de dispositivos tecnológicos que no existían en nuestra juventud. Sin embargo, la evolución de la sociedad actual no sólo se caracteriza por ello. Hay muchas cosas que han cambiado con el paso de las décadas: las modas, los hábitos, las mentes…

Cuando mi generación era joven y pasaba por esa fase tan alocada de la vida que ha experimentado todo el mundo, había un gran abanico de cosas que no podíamos hacer de un modo tan ‘ligero’ como ahora, ya fuera por miedo o por cualquier otro motivo. Una de esas cuestiones es la que se encuentra ligada al sexo. Durante la primera mitad del siglo XX, la mente del ciudadano medio no era tan abierta como lo fue después. Eso traía problemas de muy diverso calado: embarazos no deseados, la extensión de enfermedades de transmisión sexual y una fama que normalmente denigraba más a las mujeres que a los hombres.

La aparición de un invento tan simple pero tan importante como el preservativo revolucionó la sociedad europea y también la estadounidense. Aunque el invento vio la luz, tal y como lo conocemos a día de hoy, a finales del siglo XIX, no fue hasta bien entrado el siglo XX cuando comenzó a extenderse su uso. Las cosas estaban empezando a cambiar: los jóvenes ya podían mantener relaciones sexuales sin tener que jugarse la vida o sin arruinársela con una hija o hijo que llegaba demasiado pronto.

En España tuvimos que esperar bastante para que productos como estos se extendieran y mucho más para que se comercializaran. La dictadura franquista, de la mano de su fiel cómplice, la Iglesia Católica, hicieron de la sociedad española algo endemoniadamente retrasado para los tiempos que se avecinaban. En prácticamente toda Europa ya disfrutaban de los condones mientras que aquí era imposible obtener uno de un modo lógico y legal.

Mi generación, en definitiva, tuvo que lidiar con todos los peligros de no disponer de preservativos. Y, ahora que todo ha cambiado, nos damos cuenta de lo importante que hubiera sido el haberlos tenido a mano durante nuestra época juvenil. Hubiésemos disfrutado el doble de nuestras relaciones sexuales, se hubiesen evitado miedos y, lo más importante, se habrían evitado pérdidas humanas.

Actualidad

Hoy en día es habitual que los jóvenes estén familiarizados con productos como los condones. Se venden en casi cualquier parte, los anuncios que los promocionan son cuantiosos y desde la Administración Pública se habla de sus beneficios. No obstante, sigue habiendo entidades que los ofrecen de mayor y de menor calidad. Y, como el sexo es un asunto en el que conviene no relajarse y al que hay que tomar en serio, la mejor alternativa consiste en confiar en la más alta calidad. Y ésta la proporcionan los preservativos de Comercial Apra.

Se trata de una tienda online de compra de artículos eróticos y válidos para practicar el sexo. La apuesta de Comercial Apra está ligada a las mejores marcas del mercado, como, por ejemplo, Durex. Sin duda, la mejor manera de prevenir situaciones que no sean de nuestro agrado en el futuro.

Comercial Apra no se dedica de manera exclusiva a la venta de condones. También hace lo propio con todo tipo de artículos eróticos: lubricantes, esponjas vaginales, arneses, bolas chinas, vibradores… todo aquello que mi generación jamás pudo llegar a imaginar. De haber tenido algunos de estos elementos en nuestro poder, probablemente hubiéramos disfrutado el doble de nuestras relaciones sexuales.

Precisamente por esa razón podemos decirle a nuestra juventud (y también, por supuesto, a todos aquellos que sin ser tan jóvenes sigan queriendo disfrutar del sexo) que es el momento de sentir del modo más intenso posible un acto tan puro y bonito como el de hacer el amor. Es el momento de sacudirse dogmas y estigmas sociales que no han hecho sino refrenar a la gente e impedir a la población que, en definitiva, disfrute de su libertad.