Prevenir antes que curar

Prevenir antes que curar

Nunca he sido una persona demasiado cuidadosa con respecto a la salud pero con la edad me he vuelto más cauto, más precavido, porque he aprendido a base de golpes que “más vale prevenir que curar”. Por ejemplo ¿quién me iba a decir a mí que iba a ser yo quien hiciera, todos los meses, un pedido  a la herboristería? Nadie, pero lo hago.

Hace años empezamos tomando cápsulas de calcio, que nos recomendó un compañero del trabajo, para intentar evitar los típicos problemas de osteoporosis que aparecen con la edad y, poco a poco, hemos ido incluyendo otros complementos alimenticios a nuestra dieta y, como mi mujer, no es muy ducha con los ordenadores, soy yo quien pide, cada mes, a Salud Atenea lo que nos falta.

Actualmente seguimos consumiendo el calcio, pero hemos añadido algas marinas a nuestra dieta. Las usamos en ensaladas y en diferentes guisos, dan un toque muy sabroso a los platos y nos ayudan a seguir sanos. Pero no es lo único que compro todos los meses, también somos fans del tofú. No sabía yo que esas proteínas vegetales iban a estar tan buenas. La verdad es que el aspecto amarronado que tienen tira un poco para atrás pero luego, cuando las pruebas, “alucinas pepinillos”, como dice mi nieto. Hace poco mi mujer probó a hacer hamburguesas de tofú y le salieron de vició, no tengo quejas la verdad.

Pero no sólo me cuido con los alimentos e intentando llevar una dieta sana y equilibrada. Hago deporte, camino por lo menos dos kilómetros diarios a paso ligero y si no camino más es porque el médico me recomendó no pasarme mucho con el esfuerzo, por el corazón. Y me he bajado una aplicación de esas modernas con el móvil, molexplore.com, que ayuda a prevenir el cáncer de piel porque, mediante fotos, nos hace un seguimiento de todas las manchas o lunares de nuestro cuerpo y yo, todos los meses, reviso mis lunares y los de mi mujer porque, cuando éramos jóvenes, hacíamos burradas en la playa y podíamos pasarnos el día entero bajo el sol sin protección ninguna. Aunque esto es algo que hacíamos todos en nuestra época porque se tenía total desconocimiento de lo que era el melanoma y de lo maligno que podía ser.

Todo por ellos

Sigo pensando que no soy un hombre de estos extremadamente cuidadosos porque, de vez en cuando, hago alguna de las mías y me fumo un purito, o cojo un buen dulce y lo comparto con mis nietos. A ellos les gustan los donuts de chocolate y las bombas pero a mí me gustan más los bollitos con azúcar por encima y los sequillos, aunque la primera vez que les ofrecí uno me miraron mal y me dijeron “¿Sequi qué?”.

Lo que quiero es conseguir que mi mujer y yo tengamos el mayor tiempo posible para disfrutar de ellos. Si caemos enfermos o no estamos en buena forma (dentro de lo que se puede) nos perderemos muchas cosas que ahora mismo podemos hacer con ellos. El sacrificio merece la pena, al menos eso es lo que pensamos nosotros.

A veces veo a algunos amigos míos, del centro de jubilados, que no pueden correr tras sus nietos jugando al fútbol y yo quiero retrasar ese momento todo lo que pueda. Tampoco es que actualmente me pegue unas carreras de la muerte, para ser sincero siempre llegan ellos antes al balón que yo, pero lo importante es que aún puedo jugar y disfrutar al aire libre de cosas que les interesan y en las que me incluyen.

Este verano estoy preparando un viajecito familiar al parque de atracciones Warner de Madrid, no lo saben, se llevarán una gran sorpresa. Mis hijos dicen que estoy loco por pagar el viaje a todos pero era la única manera que tenía de conseguir que no faltará nadie y, además, si no puedo disfrutar del poco dinero que tengo en vida ¿para qué lo quiero? A la tumba no me lo voy a llevar desde luego.

Hacedme caso, cuidaos, prevenid, merece la pena estar bien para ellos, os lo aseguro.