Las mujeres y el Alzheimer

Las mujeres y el Alzheimer

Según los datos, las mujeres tienen más probabilidades de padecer Alzheimer que los hombres. ¿Por qué?

Antiguamente se pensaba que si se registraban más casos de mujeres con Alzheimer que hombres, se debía a la longevidad de las primeras. Es decir, había más mujeres que hombres con la enfermedad, simplemente porque las mujeres vivían más tiempo. El Alzheimer es una enfermedad que se desarrolla a partir de los 60 años, y hay más mujeres que hombres que superan esa edad.

Pero recientemente se ha descubierto que el problema se encuentra en un gen, el ApoE4, que puede presentarse tanto en mujeres como en hombres, pero que curiosamente en las mujeres, se combina con la acción de los estrógenos, aumentando el riesgo de padecer la enfermedad.

Un estudio posterior relacionaba el Alzheimer con el volumen de sangre que eyecta el corazón en cada latido. Pues bien, cuando este volumen es insuficiente, el riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer aumenta, y como los hombres son los que más infartos sufren, muchos mueren antes de los 65 años, por lo que nunca llegan a padecer la enfermedad.

El caso, es que la mujer, de una manera u otra, siempre se ha de enfrentar con esta patología, ya sea como enfermas o como cuidadoras, ya que tradicionalmente son ellas las que se encargan de cuidar a sus maridos, padres o familiares con Alzheimer. Esto provoca un desgaste importante de su salud, además de tener que renunciar, en muchas ocasiones, a su carrera profesional, a su tiempo libre y, muchas veces, olvidándose de su propia salud.

En la mayoría de los casos, sobre todo cuando la enfermedad alcanza su pico más alto, cuidar de una persona con Alzheimer puede resultar una pesada carga incompatible con una vida normal, y por eso,  la mejor solución es que los profesionales se encarguen de sus cuidados, ya sea en una residencia geriátrica o un centro de día.

En Barcelona tenemos el centro de asistencia geriátrica Benviure, un grupo multidisciplinar de profesionales que pone a disposición de sus clientes los avances tecnológicos más punteros, las habitaciones más cómodas y actuales y el mejor equipo sanitario al cargo del cuidado de los mayores. Esta residencia, es todo un referente en cuanto atención y cuidado, diseñado para atender distintos tipos de dependencias y patologías, que cuenta además, con comedores independientes por cada planta. Realmente goza de muy buena reputación y tanto familiares como enfermos hablan maravillas del centro.

Una enfermedad muy común en la actualidad

El riesgo de padecer Alzheimer es mayor hoy que hace algunos años, pero eso es debido únicamente a que en la actualidad las personas viven más años.

¿Cuáles son los principales factores de riesgo?

El Alzheimer es una enfermedad genética, es decir, algunas personas presentan una mayor predisposición de padecer esta enfermedad, pero existen otros factores de riesgo como la hipertensión, las enfermedades coronarias, la diabetes, el colesterol, el tabaco, traumatismos craneoencefálicos, etc…

¿Cómo detectarlo?

Existen numerosos indicios que nos alertan de la enfermedad de Alzheimer, veamos a continuación los más significativos.

La primera señal que advierte de la enfermedad son los fallos de memoria. Las personas que padecen la enfermedad empiezan a perder la memoria a corto plazo, se olvidan de los  acontecimientos importantes y de tareas cotidianas como lavarse los dientes, sacar a pasear al perrete o tomar la medicación. No son capaces de retener la información y preguntan constantemente por lo mismo.

Otro síntoma es la incapacidad de hacer frente a las dificultades y para desarrollar tareas cotidianas como cocinar o seguir instrucciones concretas.

Las personas con Alzheimer se desorientan y muchas veces no saben dónde están ni como han llegado hasta allí.

Confunden las palabras y pierden habilidades comunicativas, tienen serias dificultades para entender la información. Así mismo se ve mermada su capacidad para leer.

Otra característica de las personas que padecen esta enfermedad es la apatía y la pérdida de interés por las actividades cotidianas y por la relación con los demás.

Por último, el Alzheimer puede provocar cambios de humor repentinos, variaciones en el estado de ánimo que, se enfadan con facilidad y en ocasiones, pueden ser violentos.