Higiene o imagen: tratamientos que creemos puramente estéticos

Hay tratamientos que todo el mundo considera estéticos y otros que se entienden como médicos, pero algunos quedan en una zona intermedia donde esa distinción no tiene demasiado sentido. Quien se pone ortodoncia de adulto puede hacerlo para tener los dientes más rectos, para masticar mejor, o por ambas razones al mismo tiempo. Quien se somete a una limpieza dental profunda está cuidando su salud, pero también mejorando su imagen. Separar un motivo del otro, en estos casos, resulta más difícil de lo que podría parecer en un principio.

Este solapamiento entre salud e imagen se da en varios campos de la medicina y la estética y entenderlo cambia la forma en que se perciben ciertos tratamientos que algunos pueden considerar puramente cosméticos.

 

Ortodoncia: el caso más claro de beneficio doble

La ortodoncia es probablemente el tratamiento donde la confusión entre salud e imagen es más evidente. La mayoría de los adultos que se ponen brackets o alineadores hoy lo hacen motivados, al menos en parte, por razones estéticas. Pero los beneficios funcionales de una boca bien alineada son objetivos y medibles. Según Top Doctors, la ortodoncia, además de mejorar la alineación dental, también ayuda a la función masticatoria y a la higiene. Esto se debe a que los dientes bien posicionados son más fáciles de limpiar, acumulan menos placa y tienen menor riesgo de desarrollar caries y enfermedades periodontales.

Quien se pone ortodoncia para tener mejor sonrisa también está reduciendo su riesgo de perder piezas dentales en el futuro. En estos casos, el resultado estético y la salud se acompañan en la misma intervención.

 

Blanqueamiento: más complejo de lo que parece

El blanqueamiento dental es el tratamiento que más claramente se percibe como puramente estético, y en buena medida lo es. Su objetivo es aclarar el tono del esmalte, sin abordar los problemas de salud. Sin embargo, hay matices que conviene conocer antes de descartarlo como algo banal.

El primero es que el blanqueamiento profesional, realizado bajo supervisión clínica, exige que la boca esté en buen estado antes de comenzar, sin caries activas, sin problemas periodontales sin tratar y con el esmalte en condiciones adecuadas. El proceso de preparación implica, en muchos casos, detectar y resolver problemas que el paciente no sabía que tenía. Como explican desde Unova Clínica Dental, el blanqueamiento dental requiere una evaluación previa del estado de la boca para garantizar que el esmalte soporte bien el tratamiento y que los resultados sean duraderos, lo que convierte la consulta de blanqueamiento en una oportunidad de revisión general que de otro modo muchos pacientes no habrían pedido.

El segundo matiz es que el resultado del blanqueamiento tiene un efecto indirecto sobre los hábitos del paciente. Quien acaba de invertir en blanquear sus dientes tiende a cuidar más la higiene oral posterior, a evitar alimentos que manchan y a mantener las revisiones periódicas. Mantener la apariencia estética termina siendo un incentivo para el cuidado, lo que repercute positivamente en la salud a largo plazo.

 

Limpieza dental: un tratamiento que no se discute, pero pocos realizan

Como un caso opuesto al blanqueamiento, aparece la limpieza dental profesional. Esta es percibida como un tratamiento de salud, y efectivamente lo es, pero sus efectos sobre la imagen son inmediatos y evidentes. La eliminación de sarro y manchas externas deja los dientes visiblemente más claros y la boca con un aspecto más cuidado sin necesidad de ningún procedimiento estético adicional.

Lo llamativo aquí es que raramente se cumple con la frecuencia recomendada, que es de una o dos veces al año según el caso. El argumento que más suele motivar a quienes la hacen de forma regular no es siempre la prevención de la periodontitis, sino el resultado visual inmediato. En este caso, el motivo estético actúa como impulso para el cuidado preventivo.

 

Dermatología estética: los mismos matices fuera de la boca

En la dermatología estética ocurre algo similar con tratamientos que se solicitan por razones puramente cosméticas, pero que tienen efectos fisiológicos más allá de lo visible. Por ejemplo, un peeling químico que se realiza para tratar manchas o mejorar la textura de la piel también elimina células muertas, estimula la renovación celular y activa la producción de colágeno en las capas profundas de la dermis. El resultado estético es el que el paciente ve en el espejo, pero el proceso biológico que lo produce tiene efectos sobre la salud de la piel que van más allá.

Lo mismo ocurre con el ácido hialurónico, que es un tratamiento de relleno que se suele realizar para corregir surcos o recuperar volumen facial. Sin embargo, también ayuda a hidratar las capas dérmicas, a mejorar la elasticidad de la piel y hasta puede tener un efecto protector frente al envejecimiento prematuro del tejido. Esos son tratamientos de bioquímica aplicada que, si bien el paciente percibe principalmente los resultados estéticos, también incluyen procesos de reparación tisular con un alto valor para la salud.

El Consejo General de Dentistas y el Consejo General de Médicos acordaron en su momento regular el solapamiento entre estos campos, reconociendo que determinados tratamientos como la toxina botulínica y los microfillers pertenecen simultáneamente al ámbito de la medicina estética y al de la salud, ya que su aplicación requiere de competencia clínica real.

 

Por qué importa entender esta relación

Percibir un tratamiento como puramente estético tiene consecuencias prácticas sobre la decisión de hacerlo o no. Muchas personas posponen tratamientos que consideran un lujo innecesario sin saber que tienen una dimensión de salud que justificaría hacerlos antes. Al mismo tiempo, quienes buscan resultados estéticos a menudo no son conscientes de que están obteniendo beneficios de salud adicionales que tendrán efecto durante años.

La dicotomía entre salud e imagen es, en muchos tratamientos, una simplificación que no refleja lo que realmente ocurre. Al realizar una revisión, una ortodoncia, un blanqueamiento o una limpieza, no se está eligiendo entre cuidarse o verse bien, sino que, en la mayoría de los casos, se trata de las dos cosas a la vez. Si se entiende esta combinación, es posible que, en la decisión por realizarse este tipo de intervenciones, los prejuicios por el cuidado estético puedan ser superados.

 

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