¿Puedo ponerme carillas si tengo encías retraídas?

carillas

Esta es una pregunta que muchos nos hacemos, pero casi nunca sabemos contestar de verdad: ¿puedo ponerme carillas si mis encías están retraídas? Parece fácil, ¿verdad? Quieres unos dientes blancos, perfectos, para sonreír sin pensar demasiado, pero cuando descubres que tus encías no están exactamente donde deberían, empiezas a dudar. Y lo peor es que nadie te explica claramente qué pasa en estos casos.

Antes de decidir nada, es bueno detenerse un momento y pensar: ¿mis encías están saludables? ¿Vale la pena poner carillas ahora o primero necesito arreglar la encía? Cuando termines de leer, vas a poder decidir con información clara.

 

¿Qué son las carillas dentales?

Cuando hablamos de carillas dentales, básicamente estamos hablando de unas capas muy finas que se colocan sobre los dientes para mejorar su apariencia. Yo siempre pienso en ellas como una especie de “funda” que va sobre el diente, pero no es exactamente eso, porque no es plástico cualquiera: pueden ser de porcelana o de resina, y cada material tiene sus ventajas. La porcelana es más resistente, dura más tiempo y se parece mucho al diente natural, mientras que la resina es más barata y se coloca más rápido, pero puede desgastarse con el tiempo.

Las carillas cambian el color de tus dientes, corrigen la forma y, en algunos casos, hasta pueden cerrar pequeños espacios entre ellos. Yo he escuchado a muchas personas decir que son solo para estética, pero en realidad también ayudan a proteger dientes que están un poco desgastados. La colocación no duele si el dentista es bueno, aunque sí implica un poco de preparación del diente. Normalmente hay que limar una capa muy fina del esmalte para que la carilla se pegue bien y no sobresalga.

Lo importante es que no todas las personas son candidatas buenas, pero antes de ponerte carillas, necesitas una revisión dental completa. Si tus encías están sanas y tus dientes no tienen problemas serios de caries o desgaste, entonces sí puedes considerar las carillas. Pero si hay algún problema de encías, como la retracción, hay que evaluarlo con cuidado porque la carilla puede no quedar bien o incluso empeorar la situación.

 

¿Qué significa tener las encías retraídas?

Tener las encías retraídas significa que el borde de la encía, la parte que normalmente cubre el diente, ha bajado o se ha separado del diente. Esto deja al descubierto más parte de la raíz de lo que debería estar expuesta. Y ojo, no es solo un tema estético, aunque seguro que notas un cambio en tu sonrisa. Puerta de Alcalá – Clínica Dental, expertos con gran experiencia en el tema, nos explican que la retracción gingival no solo afecta a la apariencia de la boca, sino que también puede indicar problemas de salud periodontal.

Cuando las encías se retraen, los dientes pueden verse más largos, y a veces se vuelven sensibles al frío, al calor o al dulce. Esto pasa porque la raíz del diente no tiene esmalte, entonces es más fácil que sientas dolor o molestia. Además, si la retracción es importante, pueden aparecer pequeños huecos o espacios entre el diente y la encía donde se acumula comida y placa.

Mucha gente piensa que esto solo pasa a personas mayores, pero cada más jóvenes padecen retracción gingival, y puede ser por varias razones: cepillarse muy fuerte, genética, problemas de mordida, o incluso por ciertas enfermedades periodontales. Por eso es importante saber qué significa realmente tener las encías retraídas antes de decidir poner carillas.

Si no se controla la retracción primero, la carilla puede quedar mal y a la larga traer más problemas de los que resuelve.

 

¿Cuándo y cómo se retraen las encías?

Las encías se retraen por distintas razones, y entender cuándo ocurre me ayuda a explicar por qué es un tema serio antes de pensar en carillas. La retracción puede ser gradual, y muchas veces no duele al principio, por lo que la gente no lo nota hasta que ya es evidente.

Algunas causas son el cepillado agresivo, el uso de cepillos muy duros o pastas demasiado abrasivas. Sí, puede sonar raro, pero querer limpiar los dientes “perfectamente” puede terminar dañando la encía.

También ocurre por la edad y la genética. Hay personas que simplemente tienen tendencia a que las encías bajen con el tiempo, sin que hagan nada mal. Otra causa común es la inflamación por mala higiene o por enfermedad periodontal. Esto hace que la encía pierda firmeza y se vaya retraendo lentamente. Incluso la manera en que mordemos o la presión que ejercemos al comer ciertos alimentos puede influir.

La retracción puede ser silenciosa al principio: no hay dolor, no hay sangrado, y de repente notas que los dientes se ven más largos. Por eso es fundamental revisarse regularmente, aunque no haya molestias. Cuando llegamos al dentista, él puede medir la retracción y decidir si es seguro colocar carillas o si primero hay que tratar la encía.

 

Enfermedades asociadas a la retracción de encías

Cuando las encías se retraen, muchas veces no es solo un detalle estético, sino un signo de que algo no va bien en la boca. Las enfermedades periodontales, como la gingivitis y la periodontitis, son las más comunes. La gingivitis es la inflamación inicial de la encía y se manifiesta con enrojecimiento y sangrado, sobre todo al cepillarse. Si no se trata, puede evolucionar a periodontitis, que es mucho más seria y provoca la pérdida de hueso alrededor del diente.

Otra enfermedad asociada es la recesión causada por trauma o mal cepillado. No siempre es enfermedad en sí, pero puede generar sensibilidad y problemas estéticos. En casos extremos, si la retracción es severa, se puede necesitar cirugía para cubrir la raíz antes de pensar en carillas.

No hay que esperar a que duela para actuar., sé más inteligente La retracción temprana se puede frenar y, en algunos casos, revertir parcialmente con tratamiento adecuado. Además, un dentista puede enseñar técnicas de cepillado correctas y recomendar productos que fortalezcan la encía.

Esto es importante porque, si colocas carillas sobre encías enfermas, corres el riesgo de que la carilla se despegue o que la encía siga bajando.

 

Entonces, ¿puedo ponerme carillas?

La respuesta depende mucho de tu caso particular. Si tus encías están sanas o se han tratado correctamente, sí puedes ponerte carillas, pero hay que tener cuidado. La carilla se pega al diente y no a la encía, así que si la encía sigue retrocediendo, puede dejar la carilla con una parte expuesta o con un borde feo.

Es importante hacer un plan previo: revisar la encía, tratar cualquier enfermedad, y luego decidir el tipo de carilla. Si la retracción es leve, algunos dentistas igual colocan carillas, pero con seguimiento constante. Si es severa, primero hay que estabilizar la encía, y en algunos casos, hacer injertos para cubrir la raíz expuesta. Solo después se puede colocar la carilla con seguridad.

No es que tengas que decirle “no” a las carillas, sino que hay que ser estratégico. La carilla no arregla problemas de encía, y ponerla sin controlar la retracción es como construir una casa sobre terreno inestable. Por eso, hablar con el dentista antes de tomar la decisión es imprescindible. Además, mantener una higiene impecable y controles frecuentes es clave para que la carilla dure y la encía se mantenga saludable.

 

¿Qué tipos de carillas existen?

Cuando me pongo a explicar los tipos de carillas, veo que hay bastante confusión. Básicamente, hay dos grandes grupos: carillas de porcelana y carillas de resina compuesta. Las de porcelana se hacen en laboratorio y se adhieren al diente con un pegamento especial. Son más resistentes al desgaste y al color, por eso duran más. Las de resina se aplican directamente en la consulta, moldeando el material sobre el diente y luego endureciéndolo con luz.

Cada tipo tiene sus ventajas. La porcelana se ve más natural y no se mancha fácilmente, pero es más cara y requiere más tiempo para hacerlas. La resina es más económica y rápida, pero se desgasta antes y puede cambiar un poco de color con los años.

Dentro de cada tipo, hay diferencias según el grosor, la forma y el acabado. Algunas son ultra finas, prácticamente invisibles, y otras cubren más superficie para corregir problemas de forma o espacios. Lo que tienes que tener en cuenta es que el tipo de carilla debe elegirse según tu diente y tus encías: no hay una talla única que funcione para todos, y esto es especialmente importante si hay retracción gingival.

 

¿Qué tipos de carillas se recomiendan?

Si tienes encías retraídas, normalmente los profesionales recomiendan carillas de porcelana finas que se ajusten muy bien al diente y no ejerzan presión sobre la encía. Esto ayuda a que la carilla dure más tiempo y no genere bordes visibles que puedan acumular placa.

Si tu retracción es mínima y la encía está estable, algunas resinas de alta calidad pueden ser una opción, sobre todo si buscas algo más económico y rápido. Pero si hay riesgo de que la encía siga bajando, la porcelana es más segura porque se puede diseñar con más precisión y se mantiene más firme.

No elijas por estética, más bien por cuidar tu salud dental a largo plazo. La carilla debe integrarse con el diente y respetar la encía. Además, hay que tener en cuenta hábitos de higiene, mordida y fuerza al masticar. Todo esto influye en cuánto durará la carilla y si las encías seguirán sanas.

 

Mitos y realidades sobre las retracciones de las encías

Hay muchos mitos sobre la retracción gingival que confunden a la gente.

  • Uno de los más comunes es que solo pasa por edad. Como ya dije antes, los jóvenes también pueden tener encías retraídas.
  • Otro mito es que el sangrado al cepillarse siempre indica enfermedad grave. La realidad es que puede ser por un cepillado demasiado fuerte o por productos inadecuados, pero también puede ser señal de gingivitis.
  • También se cree que si la encía retrocede un poco, no hay problema. La realidad es que cualquier retracción debería evaluarse, porque aunque no duela, puede indicar un riesgo de pérdida de hueso y problemas mayores en el futuro.
  • Y hay otro mito que escucho mucho: que la retracción se puede “arreglar sola” con buenos hábitos. La verdad es que, aunque la higiene correcta ayuda a frenar el problema, la encía que ya se ha retraído no vuelve sola a su lugar. En algunos casos se necesita tratamiento profesional para proteger los dientes y evitar que la retracción avance.

No dejes pasar ningún signo de retracción: hazte revisiones periódicas y ten buenos hábitos de cepillado para frenar la retracción y mantener la boca sana.

 

Mitos y realidades sobre las carillas dentales

Hay rumores de que se rompen con cualquier cosa o que cambian de color al primer café. La realidad es que si están bien colocadas y cuidas tu higiene, son bastante resistentes y duraderas.

Otro mito es que hay que limar mucho el diente. Hoy en día existen carillas ultrafinas que requieren limado mínimo o incluso ninguno en algunos casos.

También se dice que una vez puestas, nunca más podrás quitártelas. Es cierto que no son reversibles, pero antes de colocarlas se hace un estudio completo para asegurarse de que sean necesarias y adecuadas. Por eso, hablar con el dentista y entender los cuidados es fundamental.

Ten en cuenta que las carillas no corrigen encías retraídas ni problemas graves de mordida, solo son un complemento estético que funciona muy bien si todo lo demás está bien.

 

Consejos para encontrar al mejor dentista en el tema

Esta es una pregunta que muchos nos hacemos, pero casi nunca sabemos contestar de verdad: ¿puedo ponerme carillas si mis encías están retraídas? Parece fácil: quieres unos dientes perfectos para sonreír sin complicarte, pero cuando descubres que tus encías no están donde deberían, empiezas a dudar. Nadie te explica bien qué pasa en estos casos.

Antes de decidir, hay que pensar en la salud de la encía y en cómo afectará a la carilla. Yo siempre recomiendo:

  • Revisar encías y dientes antes de cualquier tratamiento.
  • Buscar un dentista con experiencia en carillas y encías.
  • Preguntar sobre materiales, duración y mantenimiento.
  • Pedir fotos de casos anteriores.
  • No tener miedo de buscar otra opinión.

 

Al final, la decisión de ponerse carillas con encías retraídas depende de muchas cosas

Consultarlo con un profesional es la manera más segura de cuidar tus dientes y encías mientras mejoras tu sonrisa.  No hay que apresurarse, y siempre es mejor tratar primero la encía si hay problemas.

Así, cuando coloques las carillas, tu sonrisa no solo será bonita, sino también segura y duradera.

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