¡¡¡Qué gran poder de relajación tiene el mar!!!

¡¡¡Qué gran poder de relajación tiene el mar!!!

Posiblemente en alguna ocasión alguien os ha planteado la siguiente pregunta, y ¿tú qué eres más de playa o de montaña? Y estoy completamente segura que hay respuestas para todos los gustos, ahora bien, a mí concretamente me gusta más la playa, y tanto es así que en cuanto junté unos ahorrillos lo primero que pensé fue en invertirlos en comprar un pequeño apartamento en una zona de nuestra costa mediterránea. Si bien es cierto que vivo muy lejos de la zona, por lo que en lugar de ir a ver las casas sobre el terreno confié en la Inmobiliaria Romer Playa para que ellos fueran mis ojos y es que esta es una inmobiliaria de Denia (Alicante) que una amiga me recomendó, y que dispone de un amplio catálogo de inmuebles de obra nueva o de segunda mano, en el que se incluyen pisos, apartamentos, chalets, fincas rústicas, alquiler vacacional… de los más diversos tamaños, servicios y por supuesto para todos los bolsillos, ya sea para compra o alquiler.

Pero ¿por qué contemplar el mar nos resulta tan atractivo?, ¿por qué nos sentimos una gran relajación y tranquilidad al situarnos frente al mar? Son numerosos los estudios científicos que confirman que la proximidad al mar puede mejorar la salud mental y física de las personas al reducir sus niveles de estrés y mejorar su respiración. Concretamente un estudio de la Universidad de Medicina y Odontología de Exeter (Reino Unido) destaca en sus resultados que las personas que viven cerca del mar gozan de una mejor salud, por lo tanto, sus múltiples beneficios están comprobados.   

El sonido armonioso del mar con sus patrones de volumen y frecuencia que se repiten con una cadencia determinada, las olas que rompen en la arena, la contemplación de la inmensidad del mar o el océano… todo ello nos da y proporciona una sensación general de paz y tranquilidad.

El proyecto BlueHealth de la investigadora Lora Fleming, demostró el impacto que tiene el mar y sus olas en la mente humana, su sonido repetitivo, lento y susurrante nos ayuda a mantener la calma, es como si nos estuvieran repitiendo continuamente “no te preocupes, no te preocupes, no te preocupes…”, ayudando así a conseguir la entrada en un periodo de calma, tranquilidad, sosiego… que nos relaja, aporta paz y favorece la meditación. No es casualidad, por ello, que el sonido del mar se utilice muy a menudo en sesiones de relajación y de mindfulness para conseguir una relajación profunda y aliviar la ansiedad y el estrés.  

Otro estudio realizado por la Universidad de California (EEUU) desveló que las olas de los océanos generan iones negativos que estimulan y regulan la producción de serotonina en el cerebro humano, una sustancia química y neurotransmisora producido por el organismo que es la responsable de regular el estado de ánimo, mejorar el sueño, la memoria, el comportamiento social, el apetito…, lo cual contribuye a que nos sintamos más felices y plenos de energía positiva. El déficit de serotonina en el organismo provoca depresión, ansiedad, tristeza, pesimismo…   

Otros grandes beneficios que nos aporta el mar

El mar no solamente nos aporta relajación y calma, sino que su disfrute nos aporta múltiples y variados beneficios, entre los que se pueden señalar:

  • Beneficioso para la piel. El agua salada del mar es rica en microorganismos que producen sustancias que le aportan propiedades antibacterianas, antimicrobianas y antibióticas, por ello tiene propiedades desinfectantes que la convierten en un excelente tratamiento para curar infecciones externas de la piel, como dermatitis, acné, erupciones alérgicas, etc. También está especialmente indicada para lavados nasales, ya que ayuda a hidratar las mucosas, fluidificar secreciones y eliminar las impurezas y patógenos mejorando la congestión nasal. Además, es un excelente exfoliante natural de la piel, su mezcla con la arena de la playa realiza un trabajo maravilloso arrastrando y eliminando fácilmente las células muertas de la piel.
  • Fuente de vitamina D. Pasear, correr, nadar, caminar al aire libre por la orilla del mar durante al menos veinte minutos al día es suficiente para que una persona reciba la dosis diaria de vitamina D necesaria para que el calcio se fije en los huesos.
  • Una buena plataforma para realizar ejercicio físico. El mar, la arena, la playa en general es el marco perfecto para la práctica de multitud de actividades deportivas. Nadar, surfear, correr, jugar un partidillo de futbol, vóley, jugar a las palas, caminar… cualquier de estas actividades mejoran y activan nuestra circulación sanguínea, fortalece y tonifica la masa muscular, nos ayuda a bajar y controlar el peso corporal, favorece la coordinación, el equilibrio, etc., y si estas actividades se realizan sobre la arena, se quema el doble de calorías, pues la arena hace que se necesite intensificar el esfuerzo.