El ejercicio en verano

El ejercicio en verano

Hay quien no hace ejercicio en ninguna época del año, algo muy nocivo para nuestra salud, y luego están aquellos que durante el invierno cogen una rutina que luego abandonan en verano debido a las vacaciones y el calor sofocante de los meses estivales, y ambos grupos cometen un gran error. El ejercicio, adecuado a nuestro estado físico, ha de practicarse durante todo el años, y hoy vamos a dar algunos consejos para que este agosto no abandones tus costumbres o empieces a practicar tu nueva rutina de ejercicios.

Reduciendo el riesgo de diabetes

Según la OMS, el ejercicio en verano podría reducir hasta en un 26 por ciento el riesgo de padecer diabetes tipo 2. La práctica de ejercicio físico, de forma regular, junto con una alimentación saludable, son dos de los principales pilares del tratamiento de la diabetes, que en muchas ocasiones se acompaña de fármacos orales e insulina. Así lo ha querido recordar la Federación Española de Diabetes (FEDE), que de cara al verano, ha  recomendado a las personas con diabetes continuar su rutina de actividad física.

Para que el calor no sea un problema para continuar con este hábito de vida saludable, desde FEDE aportan también algunos consejos a tener en cuenta.  Entre ellos destacan algunos como cuidar la hidratación,  bebiendo 350 ml – 500 ml de agua en las horas previas al ejercicio y comprobar que el color de la orina sea pálido. Durante la actividad, debe mantenerse el equilibrio hídrico, bebiendo 500 ml cada 30 – 60 minutos de ejercicio; que se complementarán tras el mismo.

En Efit-Majadahonda, centro de entrenamiento personal, recomiendan acudir a centros especializados de entrenamiento o a gimnasios que regulen correctamente la temperatura interior de los espacios con el fin de evitar golpes de calor y otros problemas físicos. No obstante, si no es posible, recomiendan practicar el ejercicio a horas donde el calor es menos sofocante: antes de las 10:00 de la mañana o a partir de las 20:00.

Quemar calorías en peno verano

Piscina o playa, da igual dónde puedas practicarlos, lo importante es poder aprovechar tus vacaciones y tiempo de ocio sin dejar de ejercitarte.

  1. Con el agua por la cintura, camina dando pasos hacia delante y después hacia atrás durante 2 minutos, para ir activando y calentando el cuerpo.
  2. Levanta las rodillas rodillas y mueve los brazos como si estuvieras corriendo, aunque no te desplaces.
  3. Haz series de 20 sentadillas con el agua a la altura de la cintura.
  4. Sumérgete un poco más, y con el agua a la altura del pecho realiza saltos con ambas piernas.
  5. Sin apoyar los pies en el suelo, realiza el gesto de pedalear e incrementa el ritmo para lograr un ejercicio más completo. No olvides cambiar el sentido y repite el ejercicio durante 1 minuto por cada sentido.

Pero ¿Y si vamos a la playa con amigos o familiares y no podemos ponernos a hacer nuestros ejercicios dentro del agua? Entonces, tal vez deberíamos practicar un poco antes de bajar al agua, ¿no creéis?

La pereza no es buena amiga de la salud así que levántate una hora antes de lo planteado y ejercita un poco tu cuerpo: luego tendrás todo el día para relajarte y disfrutar de tus vacaciones en solitario o en compañía.

Beneficios Psicológicos

Gracias a un estudio descriptivo mediante una encuesta se analizó la asociación entre la práctica de ejercicio físico y los hábitos de vida saludables y el bienestar psicológico. Se utilizaron dos muestras, una de ellas compuesta por 208 estudiantes pertenecientes a la Universidad de Aveiro (Portugal) y la otra por 239 estudiantes de la Universidad de Granada (España).

Los resultados obtenidos en ambos grupos muestran que, mientras que el consumo reducido de alcohol o tabaco y la ausencia de sobrepeso no se asocian a la realización de ejercicio físico, el bienestar psicológico sí está asociado a la práctica regular de ejercicio físico, independientemente del tipo de ejercicio practicado. Los participantes que realizan ejercicio regularmente tienden a percibir mayor grado de salud, menor nivel de estrés y mejor estado de ánimo.

  • Favorece la liberación de endorfinas (la hormona de la felicidad)
  • Recude el estrés
  • Activa el humor y las relaciones sociales
  • Sube la autoestima
  • Disminuye la ansiedad
  • Aumenta nuestra capacidad de memoria
  • Disminuye el estrés