Ser mayor y apuntarse al gimnasio.

Gimnasia a la terecera edad

Cada vez es más habitual ver personas mayores en los gimnasios. Me refiero a personas mal llamadas de la tercera edad. Las vemos en las clases programadas, en la piscina, en la sala de musculación. ¿Es adecuado para ellas? ¿Es una buena idea? ¿Qué ejercicios pueden hacer y cuáles no? ¿Necesitan un entrenador personal especial? A estas y otras preguntas intentaremos dar respuesta en este artículo.

De entrada, y esta es mi opinión personal, practicar ejercicio físico es una de las mejores actividades que se pueden realizar en la tercera edad. Siempre con moderación y conociendo los límites de la persona. El ejercicio físico es una garantía de salud. Con él se disminuye la pérdida muscular y el deterioro óseo propio del paso del tiempo, se mantiene activo el corazón y se mejora la salud cardiovascular y se frena el deterioro cognitivo. Ya lo dice el dicho: “Mens sana in corpore sano”.

Por otro lado, con la jubilación disponemos de más tiempo. Lo que nos permite invertirlo en aquellas actividades que nos hacen sentir bien. Aquellas a las que antes no les dedicábamos el tiempo que nos hubiera gustado por el trabajo. Yo recuerdo que cuando mi padre se jubiló, y estamos hablando de principios del presente siglo, le dio por salir a pasear todas las mañanas en bicicleta.

En los tiempos actuales existe una contradicción de fondo. La diferencia entre la edad física y la edad mental. Muchas personas con 65 años sienten que tienen la vitalidad de una persona de 40. Es probable que el cuerpo no acompañe del todo; pueden aparecer los primeros trastornos de salud. Pero la actividad física, el deporte, ayuda a reducir esta diferencia.

Vamos a ver todo esto recogiendo la opinión de los expertos y consultando fuentes fiables.

Los expertos lo recomiendan.

Hay un peligro que nos acecha y que se vuelve más peligroso con la edad. Es el del sedentarismo. Por esta razón, la Fundación Cuideo, que se preocupa del bienestar físico, mental y emocional de las personas mayores, recomienda encarecidamente practicar gimnasia a los 65 y 70 años.

Según esta fundación, las personas de la tercera edad pueden apuntarse al gimnasio y practicar actividad física de forma totalmente segura y beneficiosa. La clave está en adaptar el ejercicio a las necesidades individuales, combinando actividades planificadas como el entrenamiento de fuerza con aficiones personales, como pasear o jugar con los nietos, y tareas cotidianas como caminar al hacer la compra.

La gimnasia adaptada ofrece ventajas fundamentales a partir de los 70 años. Fortalece los músculos, los huesos y el sistema cardiorrespiratorio, ayudando a prevenir la osteoporosis y disminuyendo el riesgo de sufrir caídas. Además, reduce el desarrollo de enfermedades, previene la depresión y estimula funciones cognitivas clave como la memoria, la atención y el razonamiento.

Desde la Asociación Cuideo destacan que mantener un estilo de vida activo favorece una vida social más plena y reduce las limitaciones en el día a día. De hecho, estudios de la British Journal of Sports Medicine señalan que practicar al menos tres horas de deporte a la semana aumenta la esperanza de vida una media de cinco años frente al sedentarismo.

Para lograr un estado físico óptimo, se recomienda trabajar la resistencia, la fuerza, el equilibrio, la coordinación y la flexibilidad. Siguiendo las pautas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las personas mayores deben realizar, al menos, dos horas y media de actividad física moderada a la semana. Una excelente estrategia para lograrlo es repartir el ejercicio en sesiones cortas de 30 minutos, cinco días a la semana.

¿Qué ejercicios puede realizar una persona mayor en el gimnasio?

El entrenador personal Marcos Barrios comenta en el blog Balance Triangle que a los 60 años y en adelante es adecuado trabajar la fuerza, la resistencia y el ejercicio cardiovascular. Por lo que esa pregunta que le surge a algunas personas de: ¿Puede una persona mayor ejercitarse en las pesas y en los aparatos de fuerza de un gimnasio? La respuesta de este experto es sí.

Señala Marcos Barrios que el entrenamiento de fuerza no es exclusivo de los atletas; es ideal para quienes desean prevenir caídas, reducir dolores articulares, mantener la movilidad y disfrutar de vitalidad cada día. Envejecer no implica perder independencia, ya que el cuerpo responde favorablemente al ejercicio a cualquier edad, si el trabajo se realiza con método, estructura y adaptación.

Diversos estudios científicos, como el publicado en The Journal of Aging and Physical Activity, demuestran que realizar entrenamiento de fuerza al menos dos veces por semana reduce un 46% el riesgo de mortalidad general. Además, mejora la densidad ósea, la regulación del azúcar en sangre y el equilibrio.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala la inactividad física como el cuarto factor de riesgo de mortalidad global, relacionando el sedentarismo con la pérdida muscular, el deterioro cognitivo y la dependencia. Por lo que un plan de ejercicios completo, que reúna ejercicios de fuerza, de elasticidad y algo de “cardio”, no es solo factible, sino que es altamente recomendable.

Por ello, la actividad física adaptada es una necesidad fundamental para fortalecer la masa muscular, coordinar movimientos y ganar confianza. Tengas 60, 70 u 80 años, puedes entrenar a tu ritmo. El ejercicio constante y guiado, nos dice este especialista en gimnasia, es una de las claves para vivir más tiempo y con una mayor calidad de vida.

Actividades recomendables.

En aquellos gimnasios donde se imparten clases, es normal encontrar señoras y señores mayores apuntados a las sesiones. Es más, dicen algunos monitores que son los alumnos más disciplinados y los que más en serio se toman las clases. Estamos hablando, cómo no, de actividades guiadas como el yoga, el fitness o el pilates.

La página web Tu Canal de Salud subraya que el yoga, en concreto, es totalmente recomendable para personas mayores de 65 años, aunque no se haya practicado nunca. Con esta disciplina se trabaja la flexibilidad, la respiración, la postura y el equilibrio, de una manera suave y progresiva. Un trabajo que contrarresta la pérdida de movilidad que suele aparecer en algunas personas con la edad.

El yoga ofrece un espacio perfecto para pausar el ritmo y desconectar. Incluso en personas con una cierta edad, puesto que también ellas tienen sus preocupaciones cotidianas. Dedicar tiempo a respirar y moverse sin prisas supone un gran alivio mental. El doctor Juan Ramón Doménech Pascual, especialista en Geriatría, explica que este tipo de ejercicio ayuda a reducir el estrés, además de mejorar notablemente la concentración y la movilidad.

Las ventajas del yoga van mucho más allá de la flexibilidad, beneficiando a hombres y mujeres mayores de 65 años en múltiples aspectos de su salud. Esta disciplina favorece un sueño reparador y reduce los niveles de ansiedad, lo que permite a las personas sentirse más ágiles en sus tareas diarias.

Así mismo, la asistencia a clases grupales aporta un valioso componente social. Practicar yoga ofrece una rutina motivadora para salir de casa, relacionarse con otras personas y mantenerse activo, promoviendo un bienestar integral que combina la salud física con la posibilidad de cultivar las relaciones sociales.

El móvil es tu aliado.

En otro orden de cosas, las aplicaciones móviles que utilizan ahora los gimnasios facilitan bastante la gestión de las tareas burocráticas y administrativas, permitiendo que el usuario mayor se centre en lo que realmente le interesa, que es acudir al gimnasio para practicar ejercicio.

De eso nos hablan los desarrolladores de Gestigym, una empresa que se dedica a programar, configurar e instalar soluciones de software para gimnasios y centros deportivos. Estos técnicos nos explican cómo, desde estas aplicaciones instaladas en el móvil, el usuario puede entrar al gimnasio aunque no lleve la tarjeta de cliente encima, gestionar el pago de la cuota mensual o apuntarse a actividades. El abanico de posibilidades de estas aplicaciones es inmenso y depende de cómo la haya configurado el gimnasio en cuestión.

Es interesante que sea una aplicación móvil, igual que el WhatsApp, el Facebook o tantas otras aplicaciones que tenemos en el teléfono. El móvil es un aparato que llevamos siempre encima. Es posible que un día se nos olvide coger la tarjeta del gimnasio, pero es raro que no llevemos el móvil con nosotros.

Hoy, la mayoría de los gimnasios tiene tornos de entrada, que se accionan con la tarjeta de usuario, con una pulsera o con una llave electrónica. Estas aplicaciones disponen de un código QR que lo leen muchos de estos lectores de entrada.

Como ya hemos dicho, desde estas aplicaciones se pueden reservar servicios, inscribirse a una clase (yoga, fitness, zumba, bicicleta estática) o reservar instalaciones, como la pista de pádel.

El funcionamiento de la mayoría de estas aplicaciones es bastante intuitivo. Basta con trastear un poco en el menú para manejarlo con soltura. De todas maneras, si tenemos dudas, siempre podemos preguntarle al personal de recepción de nuestro gimnasio, a algún entrenador personal o a cualquier trabajador del centro, que gustosamente responderán a nuestras preguntas.

¿Se necesita un monitor especial?   

Esta es una pregunta recurrente. La verdad es que no es imprescindible, pero sí recomendable. Sobre todo si la persona tiene algún problema de salud, como pueden ser enfermedades crónicas tales como la diabetes o la osteoporosis, o presenta riesgos de accidente cardiovascular.

En circunstancias particulares, es importante adaptar las rutinas de ejercicios a las condiciones físicas de la persona: su nivel de movilidad, el equilibrio, su estado de salud. Esta adaptación ayudará a mantener una postura correcta, evitará sobrecargas musculares y prevendrá posibles lesiones.

Es tan importante este aspecto que existen cursos específicos de monitor de gimnasia para la tercera edad. La web de información Infobae habla de este trabajo especializado y subraya que no se trata de un simple monitor o entrenador personal; es un profesional que guía al usuario hacia un envejecimiento saludable.

Un análisis publicado en febrero del 2026 en la revista Frontiers in Public Health indicó que el ejercicio guiado en adultos mayores mejora considerablemente la fuerza en las extremidades inferiores y el equilibrio.

Este es un aspecto importante. Tanto que se están desarrollando medios tecnológicos para guiar y monitorizar el ejercicio físico en personas mayores. Aplicaciones móviles de ejercicios, relojes inteligentes, biosensores, plataformas de teleentrenamiento. Todo un nicho que encuentra en el deporte a edades avanzadas su ámbito de desarrollo.

De todas maneras, a pesar de que los medios tecnológicos pueden ser útiles, siempre es más práctico y efectivo el asesoramiento humano.

Algunas precauciones.

Ahora bien, cuando tenemos más de 65 años y nos apuntamos a un gimnasio, todo no es maravilloso. Debemos tomar algunas precauciones. Sobre todo si venimos de un estilo de vida sedentario.

Cuenta el cirujano cardiaco doctor Rafael Hernández Estefanía, en un artículo publicado en El Confidencial, que en la actualidad corre la idea de que los 50 son los nuevos 30. Y que por esa regla de tres, tener 60 y pico años es como tener 40. Si lo comparamos con las generaciones anteriores. Pero eso no es así. Aunque mentalmente nos sintamos más jóvenes, aunque indudablemente hayan mejorado las condiciones de vida, por genética, el cuerpo empieza a sufrir un deterioro físico notable a partir de los 50 años, que se agudiza a los 60 y en décadas posteriores.

Por esta razón, aunque nos sintamos fuertes como un toro, nuestro cuerpo no puede soportar la intensidad a la que podíamos someterlo cuando teníamos 20 años. Es cierto que a los 60 y 70 años el cuerpo continúa respondiendo al ejercicio. Pero debemos adaptarlo a sus condiciones físicas concretas.

Es complicado establecer reglas generales. Todos los cuerpos no envejecen igual. Hay que tener en cuenta factores como el ejercicio continuado que esa persona ha practicado a lo largo de su vida, la alimentación que ha seguido, la genética. Pero en todo caso, según este doctor, para practicar ejercicio en la tercera edad, más que la opinión del preparador físico, necesitamos atender a las observaciones del médico. Debemos informar a nuestro doctor de cabecera sobre nuestra voluntad de apuntarnos a un gimnasio o de practicar algún deporte. Y será él, si lo estima oportuno, quien propondrá los límites y marcará las pautas.

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