El TDAH, cada vez más presente en la infancia

El TDAH, cada vez más presente en la infancia

Actualmente, los niños tienen, desde que nacen, mil formas de comportarse, todas ellas muy diferentes. Los hay extrovertidos, más tímidos, tranquilos, inquietos, desordenados, correctos, malhablados, desobedientes… pero todos ellos son eso, niños.

El problema viene cuando muchos padres se frustran porque piensan que no son capaces de educar a sus hijos como a ellos les gustaría. En consecuencia, piensan que tienen hijos difíciles a los cuales no son capaces de tratar.

Pero no se ponen a pensar que, quizás, tienen un niño con necesidades especiales… y que, tan solo, necesitan que se les entienda.

 

El TDAH, una realidad que pocos saben ver

El aumento del TDAH en la infancia es, cada vez, una realidad más innegable. Sin embargo, cuando hablamos del TDAH, muy pocos sabes a qué nos referimos. Porque muchos piensan que los que lo padecen solo son niños inquietos que no se pueden estar sentados, pero el TDAH trae tantos síntomas consigo que no somos capaces de saber cuándo es un niño que, simplemente, está llamando a gritos nuestra atención… o cuando es hora de acudir a un especialista que nos ayude con pautas para mejorar el comportamiento de tu hijo.

Por eso, lo primero que deberíamos de hacer sería definir qué es exactamente e TDAH y distinguir qué tipos de TDAH existen.

 

TDAH y sus características

Hablando claro, el TDAH es el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, y es de los más frecuentes en la niñez. Los niños que lo padecen suelen tener estas características:

  • Son fantasiosos y pensativos, pasan mucho tiempo en su propia mente.
  • Tienen hiperactividad (dificultad para estarse quieto, sentado, prestar atención, nerviosismo…).
  • Suelen tener una baja autoestima, derivada de su propio comportamiento.
  • No van a poder evitar moverse constantemente y pueden sufrir tics nerviosos (en las piernas, las manos…).
  • Son olvidadizos. Tienen tantas cosas en la mente que se les olvidan las cosas con bastante frecuencia, ya sean importantes o no.
  • Normalmente, su incapacidad de centrarse en algo concreto va a traer consigo un bajo rendimiento escolar.
  • No va a poder retener sus impulsos. Va a ser un niño muy impulsivo que actúe dejándose llevar por cómo se siente en cada circunstancia. Ya sea mediante palabras o mediante actos.
  • Hablan mucho, y puede que no respeten el turno de palabra o ni siquiera sigan el tema de conversación, saltando de uno a otro, según lo que tengan en ese momento en su cabeza.
  • Pueden ser desafiantes, depresivos, ansiosos y mostrar trastornos del lenguaje.

Esto no quiere decir que un niño con TDAH vaya a presentarlos todos. En absoluto. Primero, porque existen diferentes tipos de TDAH, anteriormente se describen las características más comunes que se suelen padecer en ese trastorno. Segundo, porque que un niño padezca TDAH no quiere decir que tenga que presentar todas las características de la lista anterior.

 

Tipos de TDAH

Debes saber que existen TRES tipos de TDAH, cada uno con sus conductas y sus formas correctas de tratarlo.

  • El TDAH donde predomina el déficit de atención. Es aquel TDAH donde vamos a encontrarnos a un niño fantasioso, olvidadizo, incapaz de organizarse o de terminar los deberes… Va a vivir en su propia mente y va a olvidar detalles o compromisos con bastante frecuencia. Es, en base, aquel en el que el niño no presta atención a nada más que a su propia mente, vive en su mente. Pero recuerda que NO es culpa suya.
  • El TDAH donde predomina la hiperactividad y la impulsividad. Ya te imaginas lo que es: niños inquietos, impulsivos, incapaces de mantenerse sentados en su sitio. Son muy nerviosos, puede que respondones y agresivos, puede que se metan en peleas, que te interrumpan mucho al hablar, que no te escuchen y sean muy rebeldes… Van a ser personas que no puedan esperar, que no puedan sentarse en el colegio, que no tengan ninguna paciencia ni respeten los tiempos establecidos para cada cosa. Repito: recuerda que este comportamiento NO es culpa suya, sino que es causado por un trastorno neurológico.
  • TDAH combinado. Exacto: es aquel donde se presentan AMBOS comportamientos. Vas a tener a un niño fantasioso, despistado, que vive en su mente, que no te escucha… a la vez que a un niño impulsivo, nervioso e incapaz de respetar el turno o de esperar.

Has de saber que estos síntomas NO son estáticos. Puede que en la niñez se marquen mucho todos estos síntomas, porque es cuando el niño menos puede controlarse. Sin embargo, todo esto paliará y menguará conforme vaya creciendo y adentrándose en la etapa adolescente y adulta.

Esto no significa que desaparezca, sino que su trastorno está bajo mucho más control que cuando niño.

 

Cosas que podemos hacer para ayudar a un TDAH

  • Solo una tarea a la vez. Un colega con TDAH me ha comentado que la psicóloga a la que acude le ha aconsejado que, para ayudarle en su problema, se proponga una sola actividad “sobre la mesa”. No atosigar al niño con varias cosas a la vez puede hacer que se centre y su mente no desvaríe: haz los deberes de matemáticas, recoge la mesa… UNA sola a la vez. Así, su cerebro se centrará en UNA sola actividad.
  • Organización. Para que tengan menos dificultades para organizarse, ayúdale a hacerlo. Que tenga un plan de actuación va a ayudar a su cerebro a seguir una rutina, que es algo esencial en un TDAH: preparar las cosas del colegio antes de dormir, lavarse los dientes, ponerse el pijama, dormir. Y si ya es adolescente, le sería de mucha ayuda planificar cualquier actividad con la suficiente antelación, evitar planes y tareas poco frecuentes e inesperadas. Y todo lo que se salga de la rutina, introducirlo paulatinamente en su día a día.
  • Deporte. Dado que los niños con TDAH son nerviosos, guardan MUCHA energía dentro que, si no sacan de alguna forma, pueden proyectar con agresividad o mayor nerviosismo. Apuntarlo a algún deporte en equipo o donde deba gastar esa energía va a ayudarlo a mantenerse más tranquilo. Fútbol, baloncesto, natación… infórmate de lo que le gusta a tu hijo y apóyate en el deporte (que, además, es muy saludable) para ayudarlo con su trastorno.
  • Elimina estímulos. Si pretendes que tu hijo con TDAH se centre SOLO en hacer los deberes, no tengas estímulos que lo distraigan. Crea un ambiente silencioso, apaga la tele, aléjalo de las consolas… ayúdalo a crear un ambiente agradable que no lo distraiga de sus quehaceres. Que no tenga juguetes a la vista, ni mucha decoración o libros a mano. Prueba por decoraciones menos estimulantes, eso los puede tranquilizar.
  • Refuerzo positivo. Esto funciona MUY BIEN tanto en niños con TDAH como en los que no lo tienen. Los refuerzos positivos son las pequeñas recompensas que se otorgan al niño por cada esfuerzo cumplido. Hacer los deberes, recoger o poner la mesa… Si cada vez que cumpla una tarea la refuerzas con una recompensa, el niño asociará que hacer X tarea traerá consigo una recompensa. Y obedecerá con mucha mayor facilidad. Te aconsejamos que esos refuerzos no tengan que ver siempre con regalos o comida, ya que puede volver a los niños interesados y puede perjudicar su salud. Es mejor agrupar ciertos refuerzos en unos pocos al día, de los que dependan los esfuerzos del niño. Como, por ejemplo: Si el niño hace toda la tarea podrá ver esa serie que tanto le gusta antes de cenar, si no la termina ese día no habrá serie.
  • Señal específica para el mal comportamiento. Establecer con él una señal para hacerle saber que se está portando mal puede ayudarte a cortar de raíz ciertos comportamientos que no debemos tolerar. Por ejemplo, imagínate que tu niño con TDAH es propenso a rabietas cuando no consigue salir de la frustración que lo provoca no saber esperar su turno. En una cola de un supermercado, por ejemplo. Y supongo que habéis establecido que la “señal” es una mirada enfadada además de decirle: “primer aviso”. Es posible que las primeras veces no surta efecto. Sin embargo, si el niño establece una relación entre mal comportamiento – señal de aviso – regañina / castigo, es MUY probable que en las siguientes ocasiones modere su comportamiento o, incluso, lo haga desaparecer por completo. Con el tiempo, estas señales dejarán de ser necesarias porque el cerebro de tu hijo habrá creado un patrón en el que comprenda qué comportamientos son tolerables por ti y cuáles no.
  • Busca ayuda profesional. El TDAH es un trastorno muy desconocido a día de hoy, a pesar del enorme impacto que tiene. Existen ciertas terapias llevadas a cabo por profesionales que pueden ayudar a tu hijo a redirigir su conducta de la forma más sana y saludable posible para él. Expertos como Cristina Hormigos – Centro psicopedagógico pueden ayudarte a que tu hijo lleve su trastorno de la forma más liviana posible. Incluso pueden ofrecerte una serie de tips y métodos para que tu hijo reaccione a tu rutina sin rabietas. Siempre te aconsejaremos que al principio te dejes ayudar por profesionales, ya con el tiempo, podrás encargarte tu solo.

Y, ya sabes, ante todo… ¡paciencia!